El césped, el otro protagonista del estreno en casa

El césped, el otro protagonista del estreno en casa

El césped, el otro protagonista del estreno en casa

Estado del terreno de juego de Castalia durante el primer partido en casa de la temporada
El terreno de juego, en el centro de todas las miradas tras el 0-0 ante el Sabadell

El 0-0 ante el Sabadell dejó pocas cosas claras pero una de ellas no admitía discusión. El terreno de juego de Castalia no estaba en condiciones. Se vio en la televisión, se vio en la grada y sobre todo, se vio en el balón, que botaba de forma irregular, se frenaba en las zonas peladas y convertía cualquier conducción en un ejercicio de fe. Con 13.039 espectadores en el estadio para el primer partido en casa de la temporada, el escenario no acompañó.

Lo que dijo Pablo Hernández

El técnico no se escondió al terminar. Reconoció que el campo había limitado al equipo aunque se cuidó de utilizarlo como excusa y soltó un dato que explica hasta qué punto la situación era seria. A mitad de semana, el club se puso en contacto con LaLiga para plantear la posibilidad de aplazar el encuentro porque consideraba que el césped estaba, en sus propias palabras, injugable. Es decir, no se trataba de una queja improvisada en caliente sino de una preocupación que venía de días atrás.

También tuvo palabras para los operarios, a los que eximió de responsabilidad y a los que reconoció el esfuerzo de los últimos días.

Qué puede haber detrás

Aquí conviene hablar con prudencia porque el club y el Ayuntamiento no han detallado las causas. Aun así, hay varios factores que suelen concentrarse justo en estas fechas y que probablemente expliquen buena parte del asunto.

El primero es el calendario. Castalia tiene césped híbrido, lo que significa que conviven dos variedades. Una preparada para aguantar el calor del verano y otra que se siembra cuando bajan las temperaturas. El césped recién implantado necesita semanas de arraigo antes de soportar un partido de competición y agosto en la Plana, con noches cálidas y humedad alta, es el peor momento posible para ese proceso. Basta un golpe de calor o un hongo para que una superficie aparentemente sana se venga abajo en cuestión de días.

El segundo son las obras. El estadio ha estado intervenido durante el verano, algo que el propio club vinculó en su día a la disponibilidad de localidades para los abonados y una reforma siempre implica maquinaria, tránsito y plazos que dejan menos margen para preparar el terreno con calma.

Y el tercero, quizá el más determinante, es el uso. El campo no descansa, entre entrenamientos, partidos del filial en según qué momentos y actos puntuales, la hierba llega a la primera jornada sin haberse recuperado del castigo previo.

Royalverd, la empresa del césped

El mantenimiento del terreno de juego corre a cargo de Royalverd, una compañía gerundense con sede en Les Preses que lleva más de un lustro ocupándose de la hierba de Castalia. No es una firma menor ni una desconocida en el sector. Ha instalado o cuidado el césped de estadios como Montilivi, el Reino de León, el Cartagonova o el Nou Estadi de Tarragona.

Fue además la adjudicataria de la gran obra del drenaje en el verano de 2024, aquella que exigía LaLiga para el regreso del club al fútbol profesional y que costó 534.820,92 euros. Aquellos trabajos, que obligaron a levantar todas las capas del campo y a mover miles de toneladas de grava y arena, se entregaron dos semanas antes del plazo máximo.

Hay una curiosidad que quizá se le haya escapado a más de uno. El mismo grupo es el propietario del Royalverd Training Center de Olot, esto es, las instalaciones donde el Castellón hizo su concentración de pretemporada a finales de julio. La plantilla entrenó sobre sus campos y un mes después, se encontró en casa con un terreno que no tenía nada que ver.

Lo que toca ahora

La buena noticia es que el calendario da un respiro. El equipo juega el lunes en Vigo y no vuelve a Castalia de forma inmediata, de manera que hay margen para actuar sobre el césped, resembrar donde haga falta y dejarlo listo para el siguiente compromiso en casa.

Una imagen que no puede repetirse

Un club que acaba de agotar los abonos, con 13.720 socios y que se ha gastado medio millón de euros en el drenaje del campo hace dos veranos, no debería estrenarse en casa preguntándose si el partido se puede jugar.