Los números que no acaban de cuadrar
La cifra que circuló desde el primer momento hablaba de unos 850 asientos disponibles para este proceso. No es una barbaridad, teniendo en cuenta que el club cerró las renovaciones con 12.850 abonados y que Castalia ronda las 13.700 localidades pero era un número suficiente para que quien quisiera moverse de sitio pudiera hacerlo con cierto margen.
El problema llegó al entrar en la plataforma. Donde se esperaba encontrar varios centenares de butacas repartidas por el campo, aparecían apenas unas cuantas y casi siempre agrupadas en las mismas zonas. Entre lo que se anunciaba y lo que se podía seleccionar había una diferencia difícil de justificar y esa es, en el fondo, la raíz de todo el malestar.
Sectores restringidos, el verdadero fondo del asunto
La explicación más plausible que manejan los aficionados es que no todo el estadio estaba abierto. Es decir, que de esos 850 asientos una parte importante correspondía a sectores que el club mantenía bloqueados para las nuevas altas y que, por tanto, jamás llegaron a mostrarse como seleccionables.
Eso cambia por completo la lectura del proceso. Una cosa es que haya pocos asientos libres, algo perfectamente comprensible con la masa social actual y otra muy distinta es que existan plazas contabilizadas como disponibles a las que en realidad nadie podía optar. La primera situación es cuestión de aforo, la segunda, de información.
Lo que viene ahora
Este martes, 4 de agosto, arranca el plazo de nuevas altas, reservado en su primera fase a los poseedores del Carnet Albinegre por orden de antigüedad. Ahí se verá con bastante claridad cuántas localidades había realmente y en qué zonas porque el mapa volverá a abrirse y las comparaciones serán inevitables.
Quien no haya logrado moverse de sitio tendrá que esperar. El club, si quiere cerrar el asunto cuanto antes, haría bien en explicar qué ha pasado con esos 850 asientos aunque solo sea para que el año que viene nadie vuelva a sentarse delante de la pantalla sin saber a qué atenerse.